¡Lo nuestro no va a ningún lado! Estrella fugaz
-¡Lo nuestro no va a ningún lado! Me dijo, mientras manejaba su auto rojo a mediana velocidad por la carretera. El paisaje y sus ojos amorosos como los de un cachorrito me indicaban que en realidad íbamos a todos lados y él no tenía la más mínima idea. Nunca se lo dije, pero recuerdo su risa de niño; particularmente en aquel cumpleaños en el que llegué a los 10. Lo recuerdo frente al pastel, aplaudiendo y cantando el famoso " happy birthday ", reía a pesar de estar sentenciado a jugar a las muñecas horas más tarde. Ahora no tenemos 10 estamos al final de los 30's y he escuchado su risa constantemente. Ya no jugamos más a las muñecas, sino bebemos vino y cortamos quesos por las tardes. Hemos inventado varios juegos y algunas veces la muñeca del juego soy yo. Casi citando la canción, el chico de los ojos de cachorrito era 150 libras de hueso más que de carne y 60 kilos de risas y besos. ¡Qué bien la pasaba con sus caricias y sus ocurrencias! Hablo ya en pasado porque tal v...