Lunes - Toda la noche
Feel
it in your heart and feel it in your soul
Let the music take control, we going to
Parti', liming, fiesta, forever
Come on and sing my song
Let the music take control, we going to
Parti', liming, fiesta, forever
Come on and sing my song
Hoy tengo más voluntad que otros
días y me digo frente al espejo: -Ya va a pasar, mirá ahora podés hacer lo que
querrás, no es el fin del mundo. Los
lunes siempre son un buen día para empezar o al menos eso es lo que dicen. He
visto muchas publicaciones en las redes sociales donde un millón de
desconocidos declaran odiar los lunes, por alguna extraña razón, yo les tengo
fe. Recuerdo el primer festival de
música al que me llevaste, tus manos en mi cintura, los más de 25,000
asistentes, la noche y en el escenario Björk cantando “virus”. Estábamos en
medio de un gentío y aún siento tu respiración en mi oído mientras me
abrazabas. A pesar de mi voluntad, salir de la cama cada vez es más difícil,
tus recuerdos me hacen vapor. La mirada de Lola pide a gritos que por lo menos
abra las cortinas; la ignoro y me dedico a recordar. ¿Te recuerda a algo la
Casa Encantada en Antigua Guatemala?
Esta vez si te voy a
olvidar. Fui a Antigua Guatemala, me
arreglé, esperé que fueran las 10:30 de la noche y me dirigí al bar, en la
parte oscura. Quedé con una amiga, dos bocas rojas y dos sonrisas de 32 dientes
no pueden ni deben regresar solas a casa. Ordenamos dos mezcales y con una
complicidad absoluta brindamos para encontrar al indicado. Fue en menos tiempo
de lo que creímos que él apareció, sus rizos dorados como el sol iluminaron
todo lo que no tenía luz dentro de este mugriento bar. Ella me sonrió y prácticamente me cedió al
espécimen, sabía que yo lo necesitaba más que ella. Empezamos a conversar, no
estaba segura de dónde era su acento, en mi mente fantaseaba con que había
conocido a Matthew McConaughey, un poco más bajo y unos años más joven. La boca
roja funcionó y también mis dotes para cantar a todo pulmón “All Night Long”,
ni Lionel Richie a dado tal espectáculo en un escenario. Salimos tomados de la
mano y nos dirigimos a nuestro lugar sagrado. Cuando entré por el camino de las
velas y recordé que esta era nuestra habitación, los rizos dorados se
convirtieron en tu cabello negro y abundante y allí estaba otra vez contigo,
pero sin ti. Ciertamente fue una noche inolvidable, pero lo principal era
olvidarte y no lo logré. Resulta que rizos dorados era un excelente nadador,
igual que tú. También amaba pedir un “club sándwich” en cada hotel que iba y
sobre todo si era en la madrugada. Nos despedimos. Sentí que otra vez te perdía
y en vez de olvidarte terminé pensando más en ti.
Los lunes traen consigo una
melancolía rara, es una semana llena de posibilidades. Tus recuerdos me invaden
los lunes, para ser honesta también los martes.
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