Martes - Nada se compara a ti


It's been seven hours and fifteen days
Since you took your love away
I go out every night and sleep all day'
Since you took your love away

Hoy desperté muy temprano, mire a Lola y le aseguré que este día sería diferente. Me puse un pants, tu t-shirt y unos tenis; los tenis rosados que me compraste en Argentina. Vamos a salir a caminar le dije a Lola. Le coloqué su correa, bajamos las 32 gradas y nos dirigimos al parque de la colonia. Iba escuchando música, en “shuffle”, mis canciones favoritas siempre me sorprenden y este martes no fue la excepción. Ya habíamos caminado varias cuadras, Lola iba moviendo su colita y olfateando todo lo que encontraba a su paso y yo sumida en mis audífonos deleitándome con la música, cuando Sinead O’Connor decidió aparecer y cantarme al oído “Nothing Compares 2 U”. Las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas.  Pensé en todas las razones posibles por las cuales me quitaste tu amor pero también pensé en todas las veces que me lo diste ¿qué duele más?

El camino se convirtió en una pantalla gigante, las risas, las noches largas de trabajo, de juegos de mesa y vino. La cocinada de platillos gourmet, las salidas a cenar, el cine, las noches de fiesta, las madrugadas. Los viajes, preparar las maletas, encontrar apartamento, comprar sábanas para la cama, los besos largos, el día que conocimos a Lola. La vez que me llevaste al Acatenango, cuando pensé que sería la madre de uno de tus hijos, cuando se te ocurrió el nombre de nuestra empresa, cuando vimos el atardecer en Café del Sol. Cuando me regalaste tu libro favorito. El día que lloramos juntos, tu risa. Tus ojos negros, tu cabello abundante ¿por qué no puedo recordarme de todo lo malo? ¿Por qué no era feliz, si no logro recordar nada malo en este instante? Voy llorando en la calle, no puedo parar. Ya ni siquiera escucho la música. Mis tenis me recuerdan a ti y a mí corriendo por Puerto Madero. Me los quito en la calle, los tiro hacia el otro lado de la acera. Recapacito y los recojo y me pregunto por qué nada puede quitarme este dolor. ¿Será que cometí un error? Me siento en la acera, me pongo los tenis nuevamente. Respiro profundo. Sobo la cabeza de Lola, le pido perdón. Tengo días de no salir ni siquiera de la cama y el día que decido salir, rompo en llanto en la calle, no puedo contenerme. Los recuerdos me invaden como cuando te paras en un hormiguero y duele, cada vez duele más. Decido detener la música. La canción de 4 minutos con 40 segundos se convirtió en una película de 7 años.

Acelero el paso y le explico a Lola que es hora de regresar a casa, no lograremos visitar el parque, pero mañana será otro día. En cuanto regresamos cierro las cortinas, me meto bajo las sábanas. No, tampoco hoy me voy a bañar. Tu olor es una de mis cosas favoritas, nunca debí utilizar tu t-shirt. Ojalá hubiesen pasado solo 7 horas y 15 días, pero yo ya perdí la cuenta y es cierto que puedo abrazar a cada hombre que conozca pero lo único que hacen es recordarme a ti. Bien dicen: Martes, ni te cases ni te embarques y yo me embarqué en un sin fin de recuerdos tuyos. Ciertamente no fue una buena idea.

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