¡Lo nuestro no va a ningún lado! Estrella fugaz

 -¡Lo nuestro no va a ningún lado! Me dijo, mientras manejaba su auto rojo a mediana velocidad por la carretera. El paisaje y sus ojos amorosos como los de un cachorrito me indicaban que en realidad íbamos a todos lados y él no tenía la más mínima idea.

Nunca se lo dije, pero recuerdo su risa de niño; particularmente en aquel cumpleaños en el que llegué a los 10. Lo recuerdo frente al pastel, aplaudiendo y cantando el famoso "happy birthday", reía a pesar de estar sentenciado a jugar a las muñecas horas más tarde.

Ahora no tenemos 10 estamos al final de los 30's y he escuchado su risa constantemente. Ya no jugamos más a las muñecas, sino bebemos vino y cortamos quesos por las tardes. Hemos inventado varios juegos y algunas veces la muñeca del juego soy yo.

Casi citando la canción, el chico de los ojos de cachorrito era 150 libras de hueso más que de carne y 60 kilos de risas y besos. ¡Qué bien la pasaba con sus caricias y sus ocurrencias!

Hablo ya en pasado porque tal vez él sí tenía la razón y no íbamos a ningún sitio. 
-¿Será que no íbamos a ningún lado porque ya habíamos frecuentado todo en tan corto tiempo?
Fuimos a nuestra niñez, hicimos viajes, paseos, fiestas, fuimos al cine, hubo alguna reunión familiar, visitamos amigos, salimos a comer, comimos en casa, cocinamos, a veces también hicimos nada. Me pregunto constantemente qué significará para él no ir a ningún lado, si visitábamos todo, incluso los rincones sin descubrir de nuestro cuerpo.

Lo-nuestro-no-va-a-ningún-lado. Lo parafraseo y sigo sin entender cómo se le pasó por alto que a lo único que no fuimos fue a la monotonía, a lo que es esperado, a lo que todos entienden. Lo nuestro fue más lejos. Lo-nuestro-fue-más-lejos. Ojalá algún día él lo lea, lo parafrasee y tal vez él sí lo entienda.

La carretera era larga y la velocidad aumentaba. Hubo un largo silencio. Empezó a caer la tarde y avistamos una luz en el cielo. Sonriendo mientras se mordía el labio dijo: -Mirá, como vos. Una estrella fugaz. 

Alguna vez leí que ver una estrella fugaz significaba que habrá un gran cambio en tu vida y debes prepararte. También significaba que lograrás tu destino y que además es un recordatorio de tu conexión con el universo. Si viste la estrella fugaz, no hay vuelta atrás el cambio se avecina. Este hermoso fenómeno de la naturaleza definitivamente no podría traer desdicha a nadie.

Me ilusioné pensando que quizás yo era este tipo de estrella fugaz, sin embargo el diccionario me recordó que ésta es simplemente una estrella que aparece de pronto moviéndose muy rápido y desaparece en seguida. Por supuesto a esta definición es a lo que él se refería.

Habíamos casi llegado a nuestro destino, ya todo estaba dicho: ¡Lo nuestro no va a ningún lado! Estrella fugaz.

Estacionó el auto rojo, me dio un beso de despedida y acarició mi cabello. 


Comments

  1. In the second century, Greek astronomer Ptolemy theorized that shooting stars were evidence of the gods prying open the cosmic realms to peer down at Earth. This is one possible origin of the tradition of wishing upon shooting stars. People believed that if the gods were looking down at Earth at that time, they would be more likely to hear and grant their wishes.
    They are just amazing!

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